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Casa de la Militancia Abasto/Once |
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Principal Editorial Militancia en el ARI Jujuy 2002 Taller GiraLuna Documentos Juventud Historia |
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Proyecto | Ley Nacional de SIDA | Ley de Salud Reproductiva | Discurso de Lilita Informe: Todos Contra el SIDA (Dossier) En el presente informe hemos de volcar los resultados arrojados por las encuestas realizadas los días sábado 2 y domingo 17 de diciembre de 2000, en la puerta de acceso al shopping "Abasto Bs. As.". La confección de esta encuesta ha partido de nuestro compromiso con una causa que nos involucra directamente a todos. Esta causa es la lucha contra el SIDA. Este flagelo, que en un principio parecía ser una enfermedad de un sector, hoy se sabe que no discrimina. No depende de cuestiones de raza, sexo, opción sexual o clase social. Según la muestra determinada, fueron recogidos 70 casos (100%); de los cuales 40 fueron de sexo femenino (57,2%) y 30 de sexo masculino (42,8%). Como nuestro interés reside en comparar el conocimiento de ambas poblaciones en distintos segmentos de edad, hemos decidido cruzar dichos datos. De manera que, las mujeres, con edades comprendidas entre los 19-24 años representarían un 35% (14 casos); seguidas por las de 13-18 años con un 32,5% (13 casos); luego se ubicarían las de 25-30 años con un 27,5% (11 casos); y, finalmente, las de 31 años y más con 5% (2 casos). Entre los hombres podemos señalar que –al igual que entre las mujeres- en primer lugar se ubicaron aquéllos con edades comprendidas entre los 19-24 años, representados con un 33,3% (10 casos); los siguieron los de 25-30 años: 26,7% (8 casos); 13-18 años: 23,3% (7 casos); y 31 años y más: 16,7% (5 casos). En cuanto a la obtención de un total por edad, podemos afirmar que: un 34,3% (24 casos) de los encuestados poseía una edad comprendida entre los 19-24 años; un 28,6% (20 casos), entre 13-18 años; un 27,1% (19 casos), entre 25-30 años; y un 10% (7casos), 31 años y más.
Ahora pasaremos a la evaluación de las respuestas dadas al cuestionario. De este modo hemos de transcribir cada una de las preguntas con su respectivo análisis debajo.
De las 40 mujeres encuestadas: el 60% se inclinó por la opción virus; el 30%, por enfermedad y el 10% señaló ambas opciones (virus y enfermedad). Es para destacar que ninguna marcó las opciones Sigla de un organismo internacional u Organización No Gubernamental. En tanto que, de los 30 hombres: el 53,3% respondió que el VIH es un virus; el 30% que es una enfermedad y el 16,7% inclinó su respuesta por ambas opciones (virus y enfermedad). Al igual que las mujeres, ninguno de los hombres sostuvo que el VIH fuera una Sigla de un Organismo Internacional o una Organización No Gubernamental. Si calculamos los porcentajes totales respectivos a cada opción de pregunta, es decir, un total por elección (sin importar sexo y edad), estos datos arrojarían que: el 57,2% de las personas que respondieron a la encuesta sostuvieron que el VIH es un virus; mientras que el 30% se orientó hacia la opción enfermedad y el 12,8% señaló a ambas (virus y enfermedad). Ninguna de las personas en cuestión eligió las opciones Sigla de un Organismo Internacional u Organización No Gubernamental. Podemos segmentar la elección por sexo y edad. Según ésta, encontramos que: de las mujeres de entre 13 y 18 años, un 61,5% sostuvo la opción virus; el 30,8%, la opción enfermedad y el 7,7%, afirmó que el VIH es ambas cosas. De aquéllas con edades entre 19 y 24 años, un 78,6% también reconoció que el VIH es un virus; mientras que un 14,3% lo catalogó como enfermedad y el 7,1% sostuvo que era tanto un virus como una enfermedad. Las de edades comprendidas entre los 25-30 años sostuvieron en un 54,5% que el VIH es una enfermedad; que es un virus, en un 36,4% y que es tanto un virus como una enfermedad un 9,1%. Destacamos que el caso de aquéllas con 31 años y más no ha sido relevante: tan solo se registraron 2 casos: uno que señaló que el VIH es un virus y otro que se inclinó por asociarlo tanto a un virus como a una enfermedad. En el caso de los hombres con edades entre los 13-18 años, las opciones virus y enfermedad –tanto una como la otra- tuvieron un 42,9% de elección; mientras que un 14,2% sostuvo a ambas opciones juntas como caracterización del VIH. De aquéllos con edades entre los 19-24 años, el 60% asoció al VIH con un virus; y el 40% restante se repartió por partes iguales entre aquéllos que lo asociaron con una enfermedad, por un lado; y con ambos –virus y enfermedad-, por otro. En cuanto a los hombres con edades entre los 25-30 años, el 66,7% optó por reconocerlo como virus; el 22,2% lo hizo con una enfermedad y el 11,1% con ambos a la vez. Finalmente encontramos a aquéllos con edades entre los 31 años y más que también en este caso no han sido de relevancia: simplemente se presentaron 4 casos: 2 veían al VIH como una enfermedad; 1 como un virus y 1 como ambos (virus y enfermedad). "2) ¿Tiene cura?" Del total de personas que respondieron a la encuesta, un 81,4% sostuvo que NO tiene cura; y un 18,6% dijo que SÍ la tiene. Si desagregáramos estas respuestas según el sexo, obtendríamos lo siguiente: un 76,7% de los hombres NEGÓ que tenga cura, mientras que el 23,3% afirmó que SÍ posee. En el caso de las mujeres, el 85% sostuvo que NO tiene cura; y el 15% se manifestó porque SÍ tiene. "3) ¿Cómo se transmite?" La opción más marcada dentro del total de las personas que fueron encuestadas resultó ser: la de "vía sexual" (95,7%); detrás de esta opción encontramos la de "vía sanguínea" y la de "leche materna", con 81,4% y 28,5% respectivamente. Muy por debajo de estos porcentajes se situaron el resto de las opciones: "saliva" (2,85%); "lágrimas"; "por dar la mano" y "transpiración", con un 1,4% cada opción. Desagregando los datos obtenidos por sexo, obtenemos que la forma de transmisión más reconocida por los hombres fue la "vía sexual" (93,3%). A continuación de ésta podríamos ubicar en orden de importancia –según los porcentajes calculados- la "vía sanguínea" (76,7%); luego, colocaríamos la "leche materna" (30%); y, finalmente, "saliva", "lágrimas", "por dar la mano" y "transpiración", con un 3,3% de cada una. Tomando ahora a las mujeres, encontramos que al igual que los hombres, la forma de transmisión más señalada por éstas fue la "vía sexual" (97,5%); a continuación podríamos ubicar la "vía sanguínea" (85%); y a la "leche materna" (27,5%). Muy posteriormente colocaríamos a la "saliva" (2,5%). A diferencia de los hombres, las formas de transmisión "lágrimas", "por dar la mano" y "transpiración", no recibieron ninguna mención. Observamos que, un 72,5% de las mujeres, no señalaron como medio de transmisión a la "leche materna". Este dato llama poderosamente la atención, por lo cual, hemos de cruzarlo con la edad de las mismas: 13-18 años, 34,5%; 19-24 años, 34,5%; 25-30 años, 31%; mientras que de 31 años y más no se registró ningún caso. "4) ¿Cuánto considera Ud. que sabe sobre el tema?" Esta pregunta apunta a relevar -en cierta medida- el nivel de conocimientos que los encuestados –según su propio criterio- poseían al momento de la medición. De este modo, el 84,3% respondió que consideraba saber algo sobre el tema; mientras que los que se inclinaron por saber mucho y muy poco, lo hicieron en un 12,8% y en un 2,9%, respectivamente. Estos datos podemos observarlos también según sexo y edad. Teniendo, en cuenta en primer lugar, el sexo, notamos que de las 40 mujeres encuestadas un 80% manifestó saber algo sobre el tema VIH/SIDA; un 15%, mucho y un 5%, muy poco. En el caso de los hombres, el 90% afirmó que sabía algo sobre el tema en cuestión; mientras que el 10% restante se inclinó por sostener que sabía mucho. Si en segundo lugar tenemos en cuenta la edad visualizamos que de las personas con edades entre los 13-18 años, un 80% afirmó saber algo sobre el tema; un 15% mucho y un 5% reconoció saber muy poco. De todos los comprendidos entre los 19-24 años de edad, un 87,5% sostuvo saber algo y un 12,5% mucho. En el caso de los que se encontraban entre los 25-30 años de edad, el 89,5% manifestó saber algo sobre VIH/SIDA y el 10,5% dijo que sabía mucho. Y, finalmente, de las personas cuyas edades caían dentro del intervalo de 31 años y más, el 71,4% reconoció saber algo; y, con igual porcentaje se manifestaron quienes sostuvieron contar con mucho y con muy poco saber al respecto, siendo éste un 14,3% respectivamente para cada caso. "5) ¿Cuál es la mejor forma para difundir el tema?" De todas las opciones que debían marcar como mejor forma de difusión según sus propios criterios, la más seleccionada fue: "Como materia obligatoria en la escuela", con un 78,6% del total de los casos. Siguiendo los porcentajes podríamos ubicar en segundo lugar a "Publicidades televisivas" (55,7%); en tercer lugar, "Programas televisivos" (52,9%); en cuarto lugar, "Programas de formación" y "Publicidad callejera", con un 37,2% para cada caso; y en quinto lugar se ubicaría la opción "Otros" con un 7,2%. En uno de los casos en que fue escogida la opción "Otros", la persona hizo referencia a "que se den clases especiales en la escuela, pero que no se incluya como materia obligatoria". En el resto de los casos de esta opción quienes respondieron no aclararon qué pretendían. "6) ¿Ha tenido alguna relación sexual ocasional sin preservativo?" De la totalidad de los casos registrados, un 88,6% sostuvo que NO había mantenido relaciones sexuales ocasionales sin preservativo; mientras que un 11,4% afirmó que SÍ lo había hecho. Ahora bien, si estos datos del total los cruzamos con la variable sexo, observamos que en los hombres la relación entre el SÍ y el NO está dada entre un 20% y un 80%, respectivamente. En relación a las mujeres: un 95% advirtió que NO había tenido relaciones sexuales ocasionales sin preservativo; mientras que un 5% afirmó haber tenido. "7) ¿Tiene algún familiar o conocido que se encuentre infectado/enfermo?" Frente a esta última pregunta, nos encontramos que el 82,8% de los encuestados manifestó NO tener algún familiar o conocido infectado/enfermo; y que, el 17,2% lo hizo por el SÍ.
En primer lugar nos interesaría hacer hincapié en la primera pregunta del cuestionario, "¿Qué es el VIH?", porque nos pareció de suma importancia conocer concretamente cómo consideraban al VIH quienes accedieran a responder, ya que sostenemos que su desconocimiento generalizado podría acarrear graves equívocos sociales. En general, podemos sostener que existe una correcta caracterización del VIH como virus (57,2% del total); y esto se observa en ambas poblaciones (60% en las mujeres y 53,3% en los hombres) y en todos los segmentos de edad (con la excepción de las mujeres entre 25-30 años, que lo catalogaron de enfermedad (54,5%)). No obstante, si bien –como sosteníamos- las respuestas han estado bien orientadas, es importante destacar que igualmente la opción "enfermedad" ha recibido en ambas poblaciones un 30% como respuesta. Esto podría ser delicado, ya que al cometer este error se podría estar anulando –tal vez inconcientemente- al portador. Es decir que, si no se educa y no se concientiza sobre la diferencia entre "virus" y "enfermedad", podría correrse el riesgo de discriminar y marginar total y definitivamente a quien es portador del virus, pero que se encuentra en condiciones físicas y mentales para desarrollar su vida con total normalidad. Resulta alentador visualizar que en ninguno de los casos registrados se cometió el error de asociar al VIH con las otras dos opciones colocadas en el cuestionario a modo de opciones de control ("Sigla de un Organismo Internacional" y "Organización No Gubernamental"). Más aún, la sensación al administrar el cuestionario fue la de percibir como si las personas se asombraran de que tales opciones estuvieran allí. Hay algo que llama considerablemente la atención y es que tanto los que respondieron que el VIH/SIDA no posee cura, como los que sostuvieron que sí la tiene, reconocieron que el hecho de la lentitud en el tema se debe pura y exclusivamente a intereses creados –fundamentalmente económicos- contrarios a la obtención de la misma. En cuanto a las formas de transmisión podemos reconocer que los encuestados están correctamente informados, ya que un 95,8% marcó la "vía sexual" y un 81,4% a la "vía sanguínea", como formas de transmisión. Incluso la importancia de estas cifras se acrecienta si aclaramos que dentro de la vía sexual se les solicitaba, a quienes fueran a responder, que aclararan qué tipo de relación sexual consideraban (homosexual o heterosexual, o ambas), y tan solo 5 casos mostraron estar desinformados al respecto o tener algún tipo de prejuicio con respecto a cierto tipo de relación sexual, más específicamente la homosexual. Este punto arrojó algunos datos llamativos, ya que de estos 5 casos recién mencionados: 3 de ellos (2 mujeres y un hombre) la asociaron sólo con una relación sexual de tipo homosexual; y 2 (un hombre y una mujer) se limitaron a una relación sexual de tipo heterosexual. Si bien estas cifras no han sido de gran relevancia dentro de la totalidad de los casos, resultan ser llamados de atención para tener en cuenta con relación a aquéllos que podrían encontrarse en riesgo de contagio. Lo que no es posible afirmar en este trabajo es si tales respuestas se deben a desconocimiento o prejuicios; pero aprovechamos esto para sostener que tanto la desinformación como el/los prejuicio/s, sólo sirven para colocar a las personas más cerca del contagio. Además, obtuvimos que 13 casos (8 hombres y 5 mujeres) no señalaron a la "sangre" como forma de transmisión. Esto nos/los coloca en una situación similar a la recién comentada. Hubo otro dato que debería ponernos en posición de alerta: tan solo un 28,5% asoció a la "leche materna" como medio transmisor. Esto toma mayor relevancia si observamos que un 72,5% de las mujeres no mencionó a esta alternativa. Y es aún peor si entendemos que de éstas, las de 13-18 años (34,5%) y de 19-24 años de edad (34,5%) fueron las que más obviaron esta opción. Estos últimos datos nos parecen fundamentales porque se presentan en aquellas mujeres con edades de iniciación sexual; mayor fertilidad y de mayor actividad sexual. Si bien parecen protegerse al tener relaciones sexuales (un 95% del total de mujeres, manifestó no haber tenido relaciones ocasionales sin preservativo), nos parece fundamental que las mujeres sepan y tomen conciencia de que la "leche materna" es un medio de transmisión del VIH. Si analizamos la pregunta: "¿Cuánto considera Ud. que sabe sobre el tema?" notamos que el 84,3% de quienes respondieron se jactó de saber algo sobre el tema, y muy lejos, de saber mucho o muy poco (12,8% y 2,9% respectivamente). Y aquélla respuesta se dio de una manera muy similar en ambas poblaciones: un 90% de los hombres y un 80% de las mujeres sostuvieron conocer algo. Ahora bien, un dato relevante resulta de las edades que se manifestaron de esta manera: en todos los segmentos de edad tomados, la respuesta se inclina por esta opción. Estos datos nos permiten resaltar el hecho de la necesidad de implementar medidas de formación en el tema. Recordemos que sin educación, de nada sirve nuestra lucha, ya que el elemento central para la prevención es ese aspecto. Con esto podemos atar los resultados arrojados por la pregunta sobre "la mejor forma de difusión del tema". En ésa línea encontramos que el 78,6% de las personas que contestaron al cuestionario reconoció la incorporación como materia obligatoria en la escuela, al tema VIH/SIDA. A ésta le siguió la televisión, ya sea como publicidad (55,7%), o como programa (52,9%). Hay que destacar que si bien la televisión siguió a la escuela, la opción de programas de formación tuvo un 37,2% de elección. Estas cifras nos permiten sostener con mayor ímpetu y convencimiento el hecho de la necesidad de crear, aumentar y mejorar los espacios de información y capacitación sobre este flagelo social. Observamos que está presente en los encuestados el interés por el tema y el pedido de formación en el mismo, y esto podemos sustentarlo en el hecho de que tan amplio porcentaje (78,6%) haya escogido a la escuela (pública o privada -no hemos hecho distinción al respecto-) como el espacio desde dónde comenzar. Los resultados de la encuesta han sido alentadores en dos puntos más: "relaciones sexuales ocasionales sin preservativo" y "tenencia de un familiar o conocido infectado/enfermo". En cuanto al primer punto pudimos saber que el 88,6% respondió NO haber tenido relaciones sexuales ocasionales sin protección. Sin embargo, el 11,4% restante sí las tuvo; si bien este dato es ampliamente inferior al anterior, nos lleva a dudar de la "veracidad" de aquélla respuesta. Es decir, además de estar sujetas a dudas tales como la memoria o los temores de quienes acceden a responder, aparece otro interrogante crucial: Quienes han respondido a esta pregunta, ¿realmente comprenden la importancia de la utilización del preservativo como medio de prevención para evitar enfermedades de transmisión sexual? o ¿simplemente lo asocian con un medio para evitar un embarazo no deseado? Estos interrogantes superan los alcances de este trabajo, pero igualmente vale su planteo, ya que si esta última cuestión es verdadera, nuestro asunto se torna aún más preocupante. Con respecto a la tenencia de un familiar o conocido infectado/enfermo, los datos muestran que un 17,2% posee alguna persona en tal situación, mientras que el 82,8% se encuentra en distinta situación. Estas cifras son alentadoras, pero habría que hacerles un preciso seguimiento a través de mediciones periódicas para observar cómo se comportan. No es posible arrojar mayores conclusiones a lo recién mencionado si no se cuenta con este seguimiento al que hemos hecho alusión; sí serviría como dato de comparación con cifras previamente existentes o para realizar algún tipo de proyección. |
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