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Documentos y Escritos | Discursos y Notas
Discurso de Lilita en el debate sobre la Corte Suprema de Justicia
Sra. Carrió.- Señor presidente: a mí me corresponde, junto al diputado Damiani, explicar las causales de enjuiciamiento a todos los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por la investigación de los hechos ocurridos en la embajada de Israel. Antes de empezar a explicar esta causa me gustaría decir que cualquiera sea el resultado de la votación, cualquiera sea la entidad de la infamia, hay dos cosas obvias que nosotros no vamos a poder cambiar: que nuestra Corte Suprema se ha corrompido en el ejercicio de sus funciones y ha privado a todos los argentinos de una Justicia independiente. La verdad no se modifica cualquiera sea la mayoría, señor presidente. Lo otro que tampoco puede lograr la infamia es quebrar las conciencias: se pueden destruir las famas y se pueden aniquilar las personas, pero no se pueden quebrar las conciencias. Me parece que hay algo en lo que se está faltando a la verdad: aquí hay un bloque institucional que está acusando, integrado por miembros de todos los partidos de esta Cámara de Diputados o, por lo menos, de los bloques mayoritarios. Aquí no hay un enfrentamiento entre grupos políticos sino un dictamen de mayoría emitido por una comisión acusadora firmado por miembros de los diferentes partidos políticos. Antes de empezar a desarrollar esta causa, me gustaría citar una frase que pronuniciara el cardenal Bergoglio el día 25 de mayo, que me conmovió enormemente y T.20 Rinaldi, D.E. Echandi Yagüe que, precisamente, estaba dirigida a todos nosotros. Dijo el cardenal Bergoglio: "... nuestras culpas parecen haber achatado nuestras miradas. Un triste pacto interior se ha fraguado en el corazón de muchos de los destinados a defender nuestros intereses, con consecuencias estremecedoras: las culpas de sus trampas acucian con sus heridas y, en vez de pedir la cura, persisten y se refugian en la acumulación de poder, en el reforzamiento de los hilos de una telaraña que impide ver la realidad cada vez más dolorosa ... Tal chatura espiritual y ética no sobreviviría sin el refuerzo de aquellos que padecen otra vieja enfermedad del corazón, la incapacidad de sentir culpa ..." Voy a tratar de decir en qué consiste la causa relacionada con el atentado perpetrado contra la embajada de Israel. Todos sabemos que en marzo de 1992 se llevó a cabo contra dicha embajada un atentado que dejó un saldo de treinta muertos. ¿Por qué esa causa quedó radicada ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación? Porque, de acuerdo con lo establecido por la Constitución Nacional, en todos los casos en que un embajador, un ministro o una embajada son parte, la causa es originaria y exclusiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es cierto que la Corte no tramita muchas causas penales y que normalmente interviene sólo en recursos extraordinarios cuando ya actuaron otros tribunales. Pero hay casos que son excepcionales, como aquél famoso episodio de alguien del establishment local que le robó una capa a una reina, -lo que indica que el hecho de pertenecer al establishment no significa no ser ordinario o ladrón-, y que ustedes recordarán. ¿Por qué pedimos el juicio político por la tramitación de esta causa? Aquí se ha dicho que había un interés electoral. Al respecto quiero señalar que el juicio político pedido a raíz de la causa vinculada con el atentado contra la Embajada de Israel es copia del informe de la comisión bicameral de seguimiento que investigó los atentados perpetrados contra dicha embajada y la sede de la AMIA, que fue aprobado por este Parlamento. Aquí están las acusaciones, aprobadas por esta Honorable Cámara; no están en otro lugar. Se ha dicho que respecto de esta causa que es cosa juzgada porque la comisión ya se expidió. No es así, en su momento la mayoría de la comisión la rechazó in limine; por alguna razón nunca pidió el expediente ni revisó la causa. Y el presidente de esa comisión, el entonces diputado Arias, dijo algo que era correcto: que se había pedido el juicio a la mayoría automática y no a todos los jueces de la Corte aunque estaban todos involucrados. Yo comparto esto, razón por la cual solicitamos que se promueva el juicio político a los nueve miembros de la Corte que llevaron adelante la investigación del atentado perpetrado contra la embajada de Israel. ¿Qué es lo que sucedió en la causa? Como dije, hay tres partes. En primer término, cuando la Corte tomó el atentado, en lugar de decidir que iba a asumir la investigación en pleno efectuó una delegación en el doctor Levene sobre la base de una acordada. Pero esto jamás significó que la Corte perdiera el control porque finalmente no se trataba de una delegación de base legal o constitucional, sino administrativa. Y ahí comenzó la investigación. Voy a analizar el período comprendido hasta 1995, cuando el tribunal, después del desastre y a raíz de los conflictos que tenía, reasumió la instrucción en pleno. Como recordarán, a los pocos días se detuvo a unos paquistaníes y el doctor Levene siguió esa pista que recién fue descartada en 1999. T.21 Cedrola J Masce Yagüe A pesar de tener mucha experiencia judicial, nunca vi un expediente como el del atentado a la embajada de Israel. El ex diputado Cruchaga, que también revisó el expediente, confirmó lo mismo: no había pistas; ni un trazo existía; todo lo manejaba exclusivamente la policía. Analicemos qué hicieron Levene, la Corte y el secretario de la Corte, Bisordi. En ocasión de una de las reuniones llevadas a cabo por la Comisión de Juicio Político, en relación con la pista pakistaní Bisordi señala que surge de la denuncia de un taxista. En la declaración leemos lo siguiente: "Me dicen: 'El comisario está tomando declaración a un testigo clave'. Dije: 'Qué lástima que no me han comunicado a mí que iba a venir este testigo clave'." Se trataba de un taxista llamado Israel Man. En esa reunión de la comisión, Bisordi dijo: "Le pregunto: '¿Cómo se llama usted?'. 'Me llamo Israel Man'. Le digo: 'No me joda'. '¿Por qué, doctor?'. 'Así que usted se llama 'El Hombre de Israel' y es taxista.' Le pregunto: '¿Vos en qué guerra participaste?'. Se puso muy nervioso y me dijo: 'En realidad yo fui coronel en la Guerra de los Seis Días.' Entonces digo: 'Mire, comisario, yo esta clase de porquerías no quiero". Estas son las declaraciones de Bisordi respecto del inicio de la pista pakistaní, que duró más de seis años. A fojas 80 del expediente, se da cuenta de la existencia de un video de Alberto de Mendoza, de Canal 7, en el que la Jihad Islámica se atribuye expresamente el atentado y que la Policía Federal había remitido a la Corte. ¿Qué hace Levene? El proveído dice: "Resérvese en Secretaría", y durantes los siguientes cuatro años no aparece la pista de la Jihad Islámica. Si cualquiera de los señores diputados, aunque no sea abogado, tuviera que investigar un atentado, ¿qué haría? Lo primero sería pedir el detalle de la entrada y salida de personas al país. Usted sabe, señor presidente, que esos datos no se pidieron hasta 1998, y cuando preguntaron en los aeropuertos y en las empresas de aviación se les contestó que los registros ya no existían. ¿Acaso usted no habría llamado a los testigos oculares del hecho? La Corte no lo hizo. Los llama Canevari después de 1997. ¿No habría llamado, señor presidente, al cónsul argentino en el Líbano? El video se había producido ahí. No lo llamaron en ese momento; recién se lo llamó en el año 1997. Otro tema es el de los cables enviados por la embajada argentina en el Líbano pocos días antes y después del atentado, incorporados a la causa recién en 1997. Hay uno del 19 de marzo de 1992 por el que se la embajada argentina en el Líbano hace saber que la prensa local confirmó que el mensaje utilizó la retórica típica de la organización Jihad Islámica. En otro cable del 20 de marzo de 1992, la embajada argentina en el Líbano informa que la opinión generalizada en todo Beirut era que la metodología empleada en el atentado identificaba a la Jihad Islámica. T.22 menescaldi susmel Yagüe El 23 de marzo envían el video, y en declaraciones que recién se toman en 1997 se afirma que los billetes que encontraron en el lugar donde se había alquilado el coche-bomba pertenecían al Líbano. Cuando decimos que hubo una investigación negligente estamos siendo inmensamente generosos, porque esto es, simplemente, encubrir lo obvio. Cuando se le pregunta a Bisordi si la Corte consultó con la SIDE dice que no, pero que Levene tenía reuniones permanentes con Nazareno y con Manzano. Cuando por primera vez le piden el informe, en el año 1995, señala a la Jihad y a la Hezbollah Islámica sobre la base de documentación que tenían disponible desde el mismo día del atentado. ¿Qué hacen los otros jueces con esto? Les preguntamos a Bisordi y a Morán si algún juez había preguntado por el expediente. Nos contestaron que no. Volvimos a insistirles; aquí están las declaraciones y las pueden revisar. Nos repiten que ningún juez miró la causa, ningún juez pidió un breve informe. Cuando se les preguntó si Levene informaba mediante una minuta sobre el avance de la investigación, tanto Bisordi como Morán contestaron que no. Cuando el propio procurador general, doctor Fappiano, que no pertenece, digamos, a ningún partido político ni tiene alguna participación de naturaleza electoral -creo que es funcionario del Ministerio de Justicia y perteneció al Partido Justicialista- le pide el apartamiento a Levene y le solicita a la Corte que se avoque a tratar la cuestión porque estaban desesperados, la Corte en pleno dice que Levene actuó bien. Cuando la Embajada de Israel denuncia y entonces pretende apartarse Levene, todos los jueces en pleno dicen que la investigación es correcta, hasta que el desastre el tal que deciden reasumir la causa en su totalidad.. No siguen las pistas, no citan al embajador, no citan al cónsul ni investigan los billetes. Finalmente, deciden delegar la causa en una Secretaría especial a cargo de Canevari, en el año '97, cuando se habían perdido todas las pruebas. Realmente ese trabajo de instrucción era importantísimo y culmina en una resolución que podría haberse amitido al mes de atentado y, a lo mejor, hubiera evitado el atentado a la AMIA. ¿Saben cuáles son las pruebas en que se basa la Corte para determinar, cinco años después? El video de fojas 80, la información de Cancillería que estaba disponible a la fecha del atentado y en los días posteriores.
Cuando le preguntamos al doctor Nazareno si entonces estamos ante una guerra, nos contesta: "Está bien, es una guerra, pero hay que saber quién nos ataca, porque si no, en realidad estamos en una guerra contra nadie." Miren qué país mostramos: una Corte que nos dice que no investiga porque es una guerra y no sabe cuál es el país atacante. Es cierto que resulta difícil identificar a los autores. Pero la Justicia no sólo tiene la misión de encontrar a los autores y condenarlos, sino que tiene la misión primordial de encontrar la verdad; y la verdad era obvia y estaba al alcance. Cuando se preguntó a los secretarios si nombraron a algún empleado administrativo para colaborar en la investigación, dijeron que no. ¿Alguno de los señores diputados se imagina siendo jueces de una causa, sin nombrar aunque sea a dos escribientes a que ayuden a tomar las declaraciones? T.23 Brizuela C. Vega Yagüe La Corte recién asigna personal a partir del año 1997, salvo el caso de dos letrados, uno de ellos Canevari, que pidió su designación porque estaba desocupado y ocioso en la Cámara Federal. De modo que no estamos discutiendo una sentencia sino un caso que compromete la responsabilidad internacional del Estado argentino. Estamos analizando una causa penal con muertos; estamos analizando un ataque a toda la comunidad judía argentina y a la seguridad del país. Estamos hablando de negligencias graves y de encubrimientos. Alguien me dijo en privado que Levene "estaba muy grande" para hacerse cargi de esa investigación. Para los demás jueces de la Corte, ¿era más importante la amistad con Levene o la causa de la embajada de Israel? Miren si la Justicia de un país va a depender de la cortesía hacia un juez anciano, permitiendo por esa razón encubrir una causa que compromete esta responsabilidad. Y aquí estuvieron involucrados todos los miembros de la Corte; es más, el menos involucrado fue el doctor Vázquez, a quien nosotros hemos acusado en numerosas oportunidades, pero es el que menos tuvo que ver, porque hizo tantos desastres que se tuvo que apartar de la causa al poco tiempo. En consecuencia, el problema es la violencia institucional. Estamos enfermos de violencia. Es tan violento el acto terrorista, que es el vicio de los fundamentalistas, como el nuestro propio, que no podemos desatender, que es la violencia institucional de la impunidad. Esto es lo que estamos discutiendo. Este Parlamento votó la obediencia debida y el punto final. También votó la entrega de los poderes de la República. Yo asumí como diputada nacional en 1995, y en esa época el primer proyecto de ley que se consideró fue la delegación de facultades al entonces presidente Menem y a su ministro Cavallo para salvarnos de la desocupación. Recuerden cuando, en marzo del año pasado, en los diarios "La Nación" y "Clarín" aparecían titulares que decían: "Cavallo va a hacer trabajar a los legisladores"; "Se puso en marcha el Congreso". ¡Qué hacendosos! Cavallo los hacía trabajar para entregar la República. También recuerdo que en una sesión, a las cinco de la mañana, la conciencia de muchos de nosotros, que es independiente de los partidos, hizo retirar la cláusula Liendo, que de haberse aprobado hubiera significado estar hoy pagando la deuda externa con la recaudación impositiva. Este Parlamento votó a mediados de este año la impunidad para los banqueros, porque el Fondo decía que si se les garantizaba la impunidad nos iban a otorgar el crédito. Los banqueros acusaron a los senadores, quedaron libres de la denuncia por subversión económica presentada por la Comisión Investigadora del Lavado de Dinero, pero el Fondo no mandó el dinero. Hoy vienen a tratar de que el país se quede sin Justicia. No se trata de garantizar la estabilidad de una Corte que declara de oficio la inconstitucionalidad de las leyes que nosotros votamos y decreta la nulidad de la voluntad constituyente, sino de decirle a ese tribunal que tiene para siempre un bill de impunidad. A los argentinos se les está diciendo: "Nuestros pactos secretos de culpa son superiores a los intereses de la Nación que sean enjuiciados."
¿Saben por qué todavía tengo esperanza, contra T.24 Rivero J Lozano Yagüe toda falta de esperanza? Como conozco a muchos de los legisladores que aquí están sentados, no me resigno, no nos resignamos, a que dejen de ser buenas personas y a que quiebren sus conciencias. No importa el precio que tengamos que pagar. Difamen.
Nunca he visto a una mujer ser tan discriminada por razones privadas como ha ocurrido en esta Cámara. No importa. Yo lo entrego. No vaya a ser que esta misma Corte después firme una acordada como la del 30, y les diga "Colorín colorado este cuento se ha acabado". Los que extorsionan, lo hacen siempre. Los traidores no cambian. Este país necesita una señal de todos nosotros. Imaginen si un día este país y este pueblo desanimado, dolido y traicionado por todos nosotros -me incluyo- pudiera escuchar que al menos posibilitamos un juicio. El arma contra la violencia es la paz, y ella nunca viene de la mano de la impunidad; la paz sólo viene de la verdad, de la justicia y de la condena. Si estamos aquí presentes es porque no nos resignamos a que se quiebren tantas conciencias para nada. (Aplausos.) |
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