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Casa de la Militancia Abasto/Once |
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Características de la Educación Popular Entendemos la Educación Popular como "...un enfoque educación alternativo dirigido hacia la promoción del cambio social". No promueve la estabilidad social, sino dirige su acción "...hacia la organización de actividades que contribuyan a la liberación y la transformación". El propósito central de este paradigma se vincula con la necesidad de que el proceso de cambio sea asumido por el pueblo. En consecuencia, "uno de los esfuerzos más relevantes es el de la educación de los grupos populares que son potencialmente capaces de actuar como agentes conscientes del proceso de cambio social". La Educación Popular no ha de confundirse con aquella que se lleva adelante en centros educativos de gestión oficial, gratuitos, cuyos destinatarios son la gente del pueblo, los pobres, los marginados. No basta el que los destinatarios sean miembros de las clases populares, implica algo más: todo un estilo educativo diferente a aquel elitesco, reproductor del sistema social de injusticia, que genera hombres y mujeres que se amoldan a la sociedad sin transformarla, sin ser agentes de cambio. La Educación Popular debe entenderse como un aporte a las luchas y organizaciones populares. Una herramienta más que forma parte de esas luchas. Se trata de potenciar lo que la vida diaria, las luchas que llevamos adelante, nos enseñan.
Sus objetivos principales son: · que más y más personas estén en condiciones de pensar y desarrollar estrategias orientadas a el triunfo del proyecto popular. · que las luchas y organizaciones populares sean más efectivas y democráticas.
Características de la Educación Popular: · Punto de partida: su punto de partida es lo concreto, el mundo real de los sujetos de los sectores populares, descubrir las relaciones de opresión existentes, y los procesos que las formaron. Reconocerse en ese conflicto social, para poder definir una identidad y un rol en él, y así, mediante la acción, romper las barreras que naturalizan la opresión y niegan la libertad. · Énfasis en el proceso, no en el resultado: tiende a acentuar que las cosas no son como son porque sí, sino que tienen una razón y nacieron de determinadas causas y circunstancias. Tiende a valorar a la persona por su capacidad de crecer y no a juzgarla por lo que es. A que cada persona pueda desarrollar sus capacidades, que no se es bueno o malo en algo para siempre, cualquiera puede aprender. Su estilo de interacción es participativo y democrático. Es, por ello mismo, una construcción de diálogo, horizontal e interactivo. Evaluable por los propios sujetos que la protagonizan. Estas ideas se materializan en el momento de la evaluación, haciendo hincapié en el proceso de aprendizaje y no en el resultado que se obtenga. · Separar autoridad de criterio de verdad: es que los chicos y las chicas se asuman como protagonistas de su aprendizaje y puedan formar su opinión personal, al poder compartir la de otros y de otras, respetando las diferencias, los saberes previos, en cualquier tema que se hable, sin sentir la presión ni la influencia del maestro o de la maestra que en la educación tradicional, aparece como la opinión que se debe adoptar como válida, como la mejor e incuestionable. Es que maestros y maestras, alumnos y alumnas pongan énfasis en lo que el otro tiene para compartir y se asuman como iguales en un proceso en que todos y todas aprenden y todos y todas enseñan. · Apuntalar la capacidad crítica: es la libertad de pensar, de elegir y construir desde uno mismo una opinión, una idea. Para eso por ejemplo, es necesario dudar, creer que una cosa es buena o mala, cierta o falsa solo después de haberla analizado, de haber pensado sobre ella. Pero además necesita ser expresada mediante una acción. Una expresión de capacidad crítica sería, por ejemplo dudar, criticar y analizar esta misma definición. · Desarrollar el núcleo del buen sentido: es apuntalar aquello que las personas al confrontar con su vida cotidiana descubren distinto al discurso dominante. Actitudes que el sistema opaca, silencia y oculta, y que como consecuencia, permite el desarrollo de la pasividad ante las injusticias evidentes. · Convivencia: que los chicos y las chicas partan de la noción que tienen por el respeto, separando los principios de orden, de carácter represivo, que implanta la escuela. Respeto por ellos y por ellas y por los demás para poder trabajar en los ámbitos que encuentren en común; poniendo énfasis en la responsabilidad que les toca, tratando de establecer la diferencia entre los tiempos que nos damos para trabajar y para jugar. La idea es transmitir que el cuidado del espacio nos involucra a todos y a todas por igual, tanto a los educadores y a las educadoras, como a los educandos y las educandas. · Explicitación del conflicto social. Reconocimiento dentro del mismo: si algunos contenidos que transmite el colegio tienen como fin distorsionar determinados hechos, ocultando el conflicto social que los produce o enmarca, la educación popular, al plantearse como "educación para la liberación", no puede dejar de hacer lo contrario: explicitar el conflicto, e intentar que nos reconozcamos dentro de él. Poder reconocernos en una de las partes de este esquema, permite no sólo el cuestionamiento de ciertas condiciones sociales en las que vivimos, que suelen ser tomadas como naturales, sino también poder desocultar las relaciones de dominación que se las produjeron a lo largo de la historia. · Papel pedagógico del error. Autoevaluación de los chicos y de las chicas: al plantearnos estos objetivos lo hacemos desde una concepción clara de que el énfasis debe estar puesto en el proceso y no en el resultado, y desde la perspectiva de que es necesario valorar la diversidad de saberes que el chico o la chica tiene incorporados, siendo facilitadores en la construcción del conocimiento y la reformulación de otros. La autocorrección permite al chico o a la chica aportar aquello que sabe o que ha aprendido, haciéndolo o haciéndola participe en el proceso educativo. La corrección deja de ser una instancia de evaluación ajena a él o a ella, donde se comprometen sus conocimientos con los del maestro o con los de la maestra, para pasar a ser parte del aprendizaje. Entonces el error cumple una función distinta al momento de evaluar, convirtiéndose no en un indicador de falencias que niega todo valor a aquello que el chico o la chica pudo exteriorizar, sino en indicador de la forma en que éste comprende el mundo y sus relaciones según el entorno social en que se formó. El error es parte válida en la construcción del conocimiento que alcanza tanto los conocimientos del chico o la chica como los del educador o educadora, de allí la necesidad de separar la autoridad del criterio de verdad, otro de nuestros objetivos. · Importancia de aludir al sentido de las actividades: desde la educación popular al ser considerado cada uno como sujeto, el educador o la educadora debe exponer al educando o a la educanda los objetivos de las actividades, permitiendo el cuestionamiento de las mismas. Pues éstas tienen que ser explicadas y sometidas a una posible reelaboración que surja de los o de las participantes. Se intenta, entre otras cosas, que este objetivo permita el desarrollo de una exigencia constante en cuanto al "por qué" de una actitud o un hecho injustificado. · Memoria, presencia de luchas populares: conocer y analizar nuestro pasado nos permite comprobar qué hubo en la historia del país y del mundo, muchos grupos de personas que de distintas maneras lucharon por cambiar su situación histórica; luchas que fueron abolidas y silenciadas por conveniencia e intereses del poder hegemónico. Este intento permanente de ocultar las luchas populares da lugar al olvido de aquellas experiencias que son la base de las resistencias actuales y futuras, permitiendo así la naturalización de las relaciones de dominación entre los hombres y las mujeres. · Desnaturalización de conceptos: uno de los mecanismos que impiden el desarrollo de la capacidad crítica, es la naturalización de conceptos. Por ejemplo, cuando se dice que la pobreza es natural, no nos preguntamos acerca de sus causas, no creemos que pueda solucionarse y por lo tanto no pensamos en ninguna solución = dejamos de criticar la pobreza y la aceptamos como algo normal. Creer que algo es natural, entonces, es no creer que pueda cambiar. Nosotros y nosotras pensamos que este tipo de ideas no son ciertas, creemos por ejemplo que la pobreza es el resultado de una política, y que quienes difunden la visión de lo natural, son aquellos y aquellas que quieren que todo siga igual, aquellos y aquellas a las que les conviene que nada cambie. · Valorización de lo solidario por sobre lo individual: es darle importancia al otro y a la otra, al que tengo o a la que tengo al lado, a la riqueza que hay en compartir, en ayudar, es descubrir lo que uno o una es capaz de dar y de lo que se puede recibir. Es tratar de ver que lo que podemos construir entre muchos y muchas es mejor que lo que podemos hacer solos o solas. Es tratar de reemplazar la competencia por la cooperación, para luchar contra el egoísmo y el aislamiento. Es tratar de reconocer la alegría del otro y de la otra en la propia alegría. Y de esta forma lo que descubrimos como una manera de relacionarnos con los y las demás, poder trasladarla a todos los ámbitos de nuestras vidas.
Tipificada en los términos precedentes, la Educación Popular se manifiesta como una herramienta para el fomento y desarrollo de una conciencia crítica a través de procesos de carácter pedagógico y dinámicas de acción-reflexión-acción.
Desde el punto de vista operativo funciona según el siguiente esquema: · Diagnóstico de la situación existente. · Planificación de la acción. · Evaluación de lo realizado. · Re-planificación de la acción futura. · Re-evaluación del diagnóstico preliminar.
Una práctica de reciente data, desarrollada en el campo profesional del trabajo social, consiste en la llamada sistematización. Concebida originalmente como un instrumento dirigido a la descripción, ordenamiento y análisis de experiencias concretas en el ejercicio del trabajo social es -en la actualidad- un recurso de común uso dentro de la educación popular. La sistematización procura dar respuestas adecuadas y coherentes acerca de procesos y realidades determinadas. En ese sentido, una sistematización comprendería los siguientes aspectos: · Descripción del desarrollo de la experiencia (aspectos tempo-espaciales, atos, actividades cumplidas, balance preliminar). · Marco teórico-conceptual dentro del cual se ubica la experiencia: explicitación. · Contexto (histórico, social, político, económico, institucional, semblanza ambiental). · Intencionalidad de la experiencia. · Estrategia metodológica que se puso en práctica. · Análisis del desarrollo de la experiencia. · Resultados de la experiencia. · Conclusiones, hipótesis y perspectivas generales que abre el trabajo.
Se busca no sólo el aprendizaje de conceptos sino también hacer un proceso de formación e información basado en una permanente recreación del conocimiento. Se utiliza una metodología basada en la teoría dialéctica del conocimiento. De esta manera se apunta a partir de la práctica, desarrollando un proceso de teorización sobre esas prácticas, no como un salto a lo "teórico" sino como un proceso sistémico, ordenado, progresivo y al ritmo de los participantes, que permita ir descubriendo elementos teóricos e ir profundizando de acuerdo al nivel de avance del grupo. Aquí es cuando decimos que la teoría se convierte en guía para una práctica transformadora. El proceso de teorización así planteado, permite ir ubicando lo cotidiano, lo inmediato, lo individual y parcial dentro de lo social, lo colectivo, lo histórico, lo estructural, llegando paulatinamente a adquirir una visión totalizadora de la realidad. Debe permitir en los seres humanos regresar a la práctica para transformarla, mejorarla y resolverla; es decir, regresar con nuevos elementos que permitan que el conocimiento inicial, la situación, el sentir del cual participan, ahora lo puedan explicar, entender, integral y científicamente.
20 MÁXIMAS FREIREANAS Y UNA REFLEXIÓN PERMANENTE
1. Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho 2. Una visión de la alfabetización que va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado 3. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos 4. Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo 5. Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando 6. Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad 7. Enseñar exige saber escuchar 8. Nadie es, si se prohíbe que otros sean 9. La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación 10. No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión 11. Decir la palabra verdadera es transformar al mundo 12. Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa 13. El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación 14. El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas 15. Sólo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos 16. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre 17. La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio" 18. Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra 19. Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización 20. La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACION del hombre. No siempre es fácil sepultar a nuestros muertos... la presencia de la ausencia nos va volviendo más capaces... Nadie que sufra una pérdida sustancial continúa siendo el mismo de antes. La reivindicación es una exigencia de la vida. |
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