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Casa de la Militancia Abasto/Once |
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Documento para el Debate - Mendoza 2002 Ante las actuales circunstancias por la que atraviesa nuestro país y atendiendo al deseo de contribuir con nuestro movimiento desde la práctica militante y la discusión de ideas; nosotros/as jóvenes militantes del ARI intentamos procurar instalar, conjuntamente con todos/as los/las compañeros/as, un debate muchas veces postergado y siempre inconcluso. Somos jóvenes que provenimos de diferentes experiencias militantes, o que nunca encontramos un lugar de pertenencia para canalizar nuestras inquietudes. No somos egoístas ni frívolos ni carentes de compromisos sociales y/o políticos; y por esta razón estamos convencidos que con una clara visión transformadora y de síntesis podremos comenzar a transitar la refundación de la República. Estamos frente a la fase final de un sistema que se viene ejecutando desde hace 25 años. Durante este largo período se nos sometió a una política económica de saqueo, basada en la renta financiera, la fuga de capitales, la enajenación del patrimonio nacional, el "negocio" de la Deuda Externa, la transferencia de ingresos y riqueza a los grupos financieros y una distribución injusta del ingreso. Esto nos demuestra que el ciclo de acumulación capitalista está quebrado. Es el Régimen, que se desmorona por sus propias contradicciones, que contó con el apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas, el sector financiero y los partidos políticos y convirtió al Estado argentino en una estructura mafiosa preocupada por garantizar los negocios y la impunidad. El debate que el devenir político nos exige sobre el fin de régimen tiene que ver con la matriz que optamos para nuestra acción política y la construcción de un nuevo Estado. Ese debate es "el debate" que la sociedad espera porque se han agotado las formas clásicas por las cuales fueron buscadas las soluciones a los reclamos populares que signaron la vida política contemporánea. La matriz por la que debemos optar más que una necesidad es una obligación; y es así porque la realidad nos muestra un desenlace trágico de la crisis, donde la gran derrotada es la democracia como sistema de vida. Debe contar con un correlato práctico. El cual no puede realizarse si no está sujeto al modelo de país y de sociedad que deseamos. Con esta nueva matriz debemos poner en práctica la reconstrucción institucional y de reparación social que el país necesita. Lo aquí planteado es la libertad, la solidaridad, la igualdad, la justicia, la memoria, la verdad y la perseverancia en la lucha. Son las epopeyas de nuestro pueblo que nos han estimulado y son vectores de nuestras utopías y nuestros ideales. Por eso, nos identificamos con la Revolución del Parque, el 17 de Octubre, el Cordobazo, la resistencia a la Dictadura Militar, los 30.000 detenidos – desaparecidos y la lucha de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo.
Aportes para la Matriz de Refundación de la República Recuperar al Estado para el bienestar general: El Estado que queremos tiene que ser pensado desde otro lugar, cambiando el prisma de aquellos que lo condujeron a esta situación de despojo y saqueo. Debe ser el instrumento para una nueva articulación política, social, cultural y económica, teniendo como protagonistas a todos/as aquellos/as que desde distintos lugares resistieron al Régimen. Buscamos un Estado que sea fuerte y deje de estar ausente (Estado Árbitro), decididamente opuesto al fenómeno del "Estado pseudo-empresario", que se ha venido desarrollando durante estos años. Se ha desmantelado la maquinaria estatal relegándola y sirviéndola a intereses inescrupulosos que sólo evalúan los usufructos de sus funciones. Este Estado que sufrimos se ha alejado de las personas por la cuales debería velar, generando inseguridad, desconfianza y desprotección; convirtiéndolas, además, en insignificantes números para su visión cuantitativa. Ha cedido calidad por dividendos. El Estado ha abandonado a su suerte al pueblo argentino, sumiéndolo en un "sálvese quién pueda, y los que no puedan, no es asunto nuestro". Este abandono condena a la exclusión y al ostracismo. Pretendemos un país con clara conciencia de Estado, a partir de la cual, se recuperen sus indelegables funciones de Educación, Salud, Trabajo y Justicia en pos del bienestar e interés popular. Pero todo esto no será posible si no se inicia un Proceso Constituyente que sea el elemento fundante de las nuevas instituciones que le otorguen verdadera legitimidad a la Argentina que nace. Justicia: Teniendo en cuenta las características estructurales del Régimen, resulta necesario abordar una reforma integral de la Justicia, tanto en el ámbito nacional como provincial. Debemos cortar de cuajo con una Justicia acorde a las necesidades políticas de turno. Salvo honrosas excepciones, el sistema judicial argentino se ha caracterizado por aplicar la ley con todo su rigor para beneficiar a los sectores más privilegiados, o cuando se dañaban los "intereses creados". Por eso sostenemos que la Justicia en la democracia debe funcionar conforme de legitimidad al Estado de Derecho. Por lo aquí expuesto apoyamos el Juicio Político a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como único medio viable para terminar con la impunidad judicial. Rechazamos todo intento de renuncia, jubilación u otra acción que tenga como objetivo eludir el proceso abierto en el Parlamento Nacional. Asimismo creemos conveniente que los/as Legisladores Provinciales de nuestro movimiento comiencen a transitar un fenómeno similar en los respectivos distritos. Educación: Debe ocupar en nuestra sociedad un lugar prioritario, sólo será a partir de ella que podremos mirar al futuro. Debemos debatir qué educación pretendemos porque hemos sido educados de una manera autoritaria, intolerante, dogmática y de verdades absolutas impuestas por la coerción, que niega la libertad individual de discutir lo establecido. Este debate debe asentarse sobre las bases irrenunciables del derecho de cada habitante a la escuela pública, laica y gratuita, que garantice calidad y excelencia, en un ámbito de integración que favorezca su desarrollo intelectual y humano. Para ello es imprescindible contar con un presupuesto óptimo para una digna y adecuada remuneración de los docentes y la asignación de recursos para las necesidades más acuciantes del quehacer educativo. Asimismo, creemos que es imprescindible debatir sobre la inviabilidad de la Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior. De este modo, en el ámbito universitario han de discutirse pautas y acciones en común que unifiquen el discurso del ARI en esta materia. No obstante, rechazamos todo intento de arancel y repudiamos enérgicamente la actitud de la Franja Morada y el Rector de la UBA, Oscar Shuberoff ante la posibilidad de continuar el proyecto hegemónico que destruya la Universidad Pública. Salud: A través del Estado deben garantizarse indefectiblemente el acceso a la salud y a la seguridad social, y que los mismos obedezcan a niveles de calidad en el marco de un sistema sanitario universal orientado hacia los sectores populares. Esta orientación debe contener esencialmente programas de prevención y rehabilitación sobre adicciones (drogas y alcohol); planificación familiar; prevención y campañas de difusión sobre el VIH/SIDA, planes de asistencia al portador y al enfermo (suministro gratuito de medicamentos y presencia de grupos profesionales). Trabajo: Frente a la cifra alarmante de desempleo, sobreocupación y subempleo, consideramos urgente darnos a la discusión seria e inmediata, sin sectarismos ni trampas ideológicas. Nuestra sociedad debe clamar por un trabajo que no sea beneficio de unos pocos, sino la condición natural de todo aquel que quiera ejercerlo, sobre las bases que nuestra Constitución establece, incluyendo a todos los sectores en el mercado laboral. Se debe subsidiar el empleo y no el desempleo, y es aquí donde defendemos y propiciamos un Seguro de Empleo y Formación, un subsidio para Jefes/as de Hogar desempleados, una asignación universal por hijo menor de 18 años y una asignación universal para personas en edad jubilatoria sin cobertura previsional, que se plasma en el FRENAPO. Es necesario un nuevo contrato social sobre el trabajo y un sindicalismo fuerte y democrático que pregone por el bienestar del trabajador. Un sindicalismo que sepa decir basta a los objetivos y manejos que benefician a los grandes intereses; y que día a día levantan un muro que divide a aquellos que cada vez tienen menos -y que hoy son desclasados- de aquellos pocos que concentran el poder económico. Participación: la década del ´90 estuvo signada por una instancia de atomización social, representada por la falta de compromiso, el desinterés, el miedo, el egoísmo y el desapego por lo público; incidiendo directamente sobre la misma condición de ciudadanía. A partir de la crisis terminal y del 19 de diciembre ha comenzado a gestarse un nuevo proceso de participación democrática, que se manifiesta a través de los "cacerolazos" y las asambleas vecinales. Más allá del componente de clase que puedan tener, debemos entenderlo como instancia creativa y positiva, de lo contrario se estaría "haciendo el juego" a la derecha reaccionaria, deseosa de mano dura. De modo que esta nueva participación popular se caracteriza por una situación coyuntural ("el corralito"), pero si uno se adentra encontrará bases sólidas de un conflicto irresuelto (los nuevos pobres, la desaparición de la clase media, la desocupación creciente, la destrucción del aparato productivo y la especulación). Estos nuevos movimientos: anárquicos -como muchos los tildan-, ruidosos, desorganizados, desafiantes, tienen un contenido fundamental que es el ideal de transformación. Están impregnados de un profundo hartazgo hacia la mentira, la prebenda, la corrupción, la falta de transparencia y la oligarquización de la política. Y frente a esto, la sociedad intenta recuperar sus hábitos de movilización y organización. Lo valioso de este proceso es la instancia de "democracia directa" o "semidirecta" que se está gestando. Las personas que nunca participaron en política, sea en partidos políticos, en organizaciones sindicales o vecinales, han empezado a participar. Esto resulta fundamental porque abre la posibilidad para recomponer el tejido social a través de la recuperación de espacios públicos (ámbitos de participación, interacción y trabajo públicos) y de fuerzas vivas troncales. Y reconstituir así, una Democracia de abajo hacia arriba. Nuevas formas democráticas se muestran como necesarias y pasibles de poner en práctica: el referéndum, la consulta popular, la iniciativa popular y los planes profundos de descentralización. Esta nueva forma de hacer política, entendida como práctica política cotidiana, refuerza los lazos entre los ciudadanos y la política y permite combatir enérgicamente la concepción "delegativa" que la Democracia había comenzado a tomar.
Aportes para la Coyuntura Actual Política/Reforma Política: Atento a la grave crisis que padecen las instituciones de la República y la falta de legitimidad y representatividad de los dirigentes políticos y sus partidos tradicionales ha de abrirse un debate, sin ningún tipo de hipocresía, pensando en una nueva forma de llevarla a cabo. Vemos a la política como una vocación de servicio, con sentido altruista, y no venimos a servirnos de ella. La situación nos obliga a pensar y llevar a la práctica un nuevo sistema político y un nuevo sistema de partidos, que sin ningún lugar a dudas debe contener mecanismos de elección, control, participación directa y transparencia. Desde la recuperación de la democracia hemos asistido a la cooptación de los partidos políticos, lo cual permitió la subordinación de los mismos a los grupos del poder financiero. Por tal motivo es inadmisible el financiamiento de la actividad política por parte de éstos. Es por ello que nos oponemos a la Reforma Política que propone la coalición gobernante, ya que dista de ser una verdadera y profunda renovación de la política y sus prácticas. Propiciamos una reforma que amplíe las formas de participación en la "cosa pública" y conduzca al ejercicio pleno de la ciudadanía. Se deben limitar los gastos de las campañas y reducir sus plazos, como así también, establecer un estricto control, e incorporar a otros sectores en espacios representativos. Por lo recién mencionado, rechazamos rotundamente todo intento de reducción de los órganos de representación legislativa. Movimiento ARI y Juventud: estamos convencidos de construir una herramienta política de síntesis que rescate las mejores tradiciones políticas, sociales y culturales de la Argentina con el objetivo puesto en refundar la República, manteniendo bien en alto nuestros principios rectores. Los/as jóvenes tenemos que ser partícipes de la época que nos toca vivir. Nos es preciso asumirnos como protagonistas y que nos reconozcan como tales, y no ya ser vistos como la futura extensión de los que hoy toman las decisiones. Justamente, la toma de decisiones también debe pasar por nosotros. No podemos dejar vacío un espacio que nos corresponde, ni desentendernos de cuestiones que nos son propias. La autonomía nos permitirá ubicarnos en un rol protagónico, y no como simples espectadores. Es necesario un espacio propiamente juvenil, pero debemos ser concientes que nuestra participación no sólo se canaliza por ahí, sino que tenemos que promover nuestra inserción en todos los ámbitos de decisión y discusión del Movimiento. Pretendemos una organización abierta, solidaria, sin sectarismos y sin rasgos hegemónicos, donde la participación se canalice a través de organismos menos jerarquizados. La formación política es prioritaria a la hora de pensar qué tipo de organización pretendemos darnos, por tal motivo propiciamos la creación de Escuelas de Formación Política y la elaboración de documentos coyunturales que aporten al debate de ideas. Cada uno de los distritos debe darse una instancia fundacional (Plenarios/Asambleas Distritales) para la canalización de inquietudes y la incorporación de otros sectores juveniles. La Juventud del Movimiento ARI debe estar presente en las calles y plazas del país defendiendo las consignas nacionales y populares.
Mendoza, 1; 2 y 3 de marzo de 2002
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