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Casa de la Militancia Abasto/Once

....................... .......... .  . ...... . ..... Juventud Nacional

"Confianza en la Democracia, rebeldía contra la injusticia, sueño de Solidaridad, continuamos en la Lucha"

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Discurso de Lilita en el Primer Plenario de la Provincia de Buenos Aires (Morón, 8 de junio de 2002)

Lo primero: es para nosotros una inmensa alegría poder hacer este encuentro de nuestro Partido y es una enorme alegría poder levantarse después del dolor porque esto expresa el ARI como Partido.

Todos los que estamos acá y cada uno de ustedes tiene una historia de dolor atrás y tiene una historia de duelo atrás y esto es muy importante. A despecho de los que dicen que todo lo nuevo es bueno, y que entonces tendríamos que tener militantes sin memoria y sin militancia, nosotros queremos ser esto: personas que vienen con mucho dolor, con traiciones, pero siempre levantándose, de las militancias de distintos partidos políticos de la Argentina. Esto somos: argentinos y argentinas. Nunca escondan su origen, porque los que esconden sus orígenes son unos bastardos y nosotros nunca podemos ser bastardos. Nosotros tenemos que ser orgullosos de los orígenes de las distintas fuerzas políticas en las que militamos. Tenemos que poder reivindicar a Leandro Alem, a Yrigoyen, a Perón, a Evita, a Lisandro de la Torre, a Alfredo Palacios, tenemos que poder reivindicar a muchos compañeros que hoy no están acá, pero que en la década de los 90 también abrieron el camino en este país, tenemos que poder reivindicar a los militantes del Frente Grande, a los militantes del PI, tenemos que ser esto. Y tenemos que reivindicar a muchos que no tuvieron compromiso político y que hoy decidieron tomarlo, porque creyeron que es necesario dejar la casa, dejar la profesión y darle un tiempo también a la reconstrucción de este país, porque se nos va la vida. Y eso somos. Eso somos, y eso debemos ser. Es importante esta primera definición de nosotros como Partido, porque si no a veces uno tiende a esconder los errores, las equivocaciones. No. La vida es esto, la vida se hace con errores, la vida se hace con traiciones, la vida tiene duelos, y es bueno que, siendo adultos, seamos esto y podamos recuperar siempre la esperanza y la fuerza para seguir construyendo.

Si hay algo que quizás tengamos de bueno, es que se nos hayan salido las vendas de los ojos que nos impedían mirar al compañero como un hermano. Si algo que debe ser el ARI es poder mirar al que militó en el partido que estaba enfrente en mi pueblo o en mi ciudad y hoy estar caminando juntos, porque ese develar que en realidad tenemos principios comunes que nos vienen de la historia, es quizás dejar de hacerle el juego a la derecha más siniestra de la Argentina, es estar juntos justamente sabiendo que el adversario es poderoso y no jugar al futbol entre nosotros mientras los que cobran las entradas son los López Murphy, los Macri, o la Embajada de los EEUU.

Pero en segundo lugar, en esta construcción de los que quedamos "guachitos", porque somos guachitos. Algunos vienen al movimiento ARI con sus partidos y nosotros somos los que venimos sin partido. Los que fuimos quizás expulsados moralmente o no de nuestros partidos por sostener principios. Y esto es importante. Estamos con la cabeza alta, estamos sin partido, vamos a construir otro partido, pero por haber defendido los principios dentro de nuestros propios partidos.

Pero la segunda cosa es que tiene que hacer síntesis. No tiene que haber grupos de cada uno de las militancias. Porque si no hacemos sintesis habremos fracasado en el empeño. Si no hacemos síntesis y realmente no nos hermanamos. Si cada pelea por cada grupo es una pelea por un espacio de poder en la vieja historia de llenar las candidaturas electorales, muchos serán concejales y muchos serán diputados, pero habremos fracasado una vez más.

En consecuencia, no podemos fracasar. La mayoría de los que estamos acá sabemos que estamos frente a las últimas oportunidades que tenemos de que nuestros sueños, de que nuestras historias, puedan ser carne en un gobierno, y la sociedad nos tiene una enorme confianza, pese a nosotros. Pese a no estar nosotros a la altura de las circunstancias, la sociedad apuesta a nosotros, porque sabe que en el fondo más allá de las miserias hay buena gente y hay un país de la decencia que espera derrotar al país de las mafias.

Y entonces nosotros tenemos que hacer un esfuerzo que no es del discurso, no es un esfuerzo en el discurso, es un esfuerzo en el alma. Si no cambiamos nosotros nuestras actitudes de adentro, de nada valen los discursos de unidad, porque la mezquindad seguirá habitando dentro nuestro y entonces igual fracasaremos, y esto lo tenemos que tener muy en claro. Yo no se lo que viene, o lo intuyo simplemente, pero se que tenemos una oportunidad histórica de estar juntos todos los que estuvimos separados. Que no perdamos esa oportunidad, hoy depende de nosotros. No crean que por cuidar un lugar lo van a tener asegurado. El que cuida su lugar pierde su lugar, y hace perder el lugar a un país y a los otros.

En consecuencia cuanto más generosos seamos, más lugares va a haber, cuando más abramos el juego más vamos a liderar.

Y esta es la tercera cuestión de nuestro desafío como partido. Tenemos que poder liderar y el que lidera es el que se desprendió de sus camisetas previamente. Yo no podría liderar el ARI si formara parte de la fracción radical. No podría hacerlo porque cada uno de ustedes vería en cada una de mis actitudes, que estoy defendiendo una militancia. Y entonces a veces hasta hago esfuerzos para que en realidad, casi despegarme definitivamente, porque eso debe ser. La persona que viene del peronismo tiene que sentir, no el discurso, tiene que sentir el amor que alguno de nosotros tenemos por Evita, tiene que sentir ese amor por esa historia de militancia, y para eso, para poder liderar, hay que poder verlo mejor en la historia del otro. Y miren que tenemos cosas para ayudarnos y para aconsejarnos.

Algunos han tenido prácticas muy egoistas, algunos han sido profundamente misóginos, otros han tenido prácticas brutales en la acumulación de poder. Si por distintas razones nos hemos equivocado, y esas son las razones que debemos aprender del otro para poder hacer una buena síntesis nosotros y que no nos pase después lo que nos pasó antes. Y es una tarea fascinante.

Nosotros acá en el interbloque de diputados todos venimos de distintos lugares y sin embargo la lucha por las causas, la lucha por los principios, la lucha en la calle por los principios, no la lucha adentro en el discurso ideológico. La lucha afuera con el que sufre, con el que necesita, con el cambio, eso es lo que junta, eso es lo que ayuda. Si nos miramos para adentro nos dividimos, si miramos para afuera y peleamos, nos juntamos. No hay otra forma.

Podemos además como partido y en esa organización democrática -miren es mentira que vaya a haber dedo, yo tengo miles de defectos, entre ellos, el mayor es que soy anárquica, y qué bueno que es ser anárquico en un país donde todo el mundo lo único que hizo fue concentrar siempre el poder; no me van a ver ustedes a mi en esa teoría de los entornos-, si algo sucede es por pura arbitrariedad o casualidad. ¿Qué quiero decir?, es muchas veces por torpeza, ¿se entiende? Pero no hay ese planteo conspirativo. No vean conspiraciones, porque no las hay. Simplemente caminamos casi como podemos, construyéndonos al mismo tiempo que programamos, peleando al mismo tiempo que desafiamos el futuro, y todo al mismo tiempo. Y muchas veces vamos a cometer errores, porque es todo al mismo tiempo y en un momento histórico que se acelera, pero nunca va a haber mala fe. No hay mala fe. Debemos dejar todas las teorías conspirativas de lado, que han envenenado los partidos, que han envenenado las militancias, que han envenenado los países, el otro siempre culpable de lo que me pasa a mi. Y debemos tener no una casa, un local. Debemos hacer el esfuerzo en esta provincia de Buenos Aires, con mayor razón que en cualquier otro lugar, para que en cada manzana haya un ARI, haya un hombre o una mujer que puedan hacer circular la información, que puedan organizar una reunión y que pueda sostener después el gobierno. Porque seguramente vamos a tener todos los medios de comunicación en contra. Y nosotros tenemos que buscar un canal de comunicación para que esa gente que crea en nosotros reciba nuestra propia opinión.

No va a ser fácil esta pelea. No vamos a ser beneficiados, no vamos a ser candidatos de los diarios, de los medios. No va a ser así. Nos van a subestimar, nos van a ridiculizar, nos van a ignorar. Y está bien que sea así. Porque los liderazgos se construyen en las adversidades, no se construyen en las bonanzas. Y porque los liderazgos que se construyen en las bonanzas se caen enseguida, porque no resisten la adversidad. Y nosotros tenemos que ser militantes de la adversidad cotidiana, militantes acostumbrados a ser subestimados, humillados, ridiculizados, sabiendo dentro nuestro que los últimos serán los primeros, mal que les pese a los que ocupen los primeros puestos o se denominan importantes.

Aquí estoy yo, y esto no es un discurso, con esta pinta estéticamente insostenible para una campaña de imagen. Con los topeca. Con mis topecas y tomando Bidú Cola si es necesario. ¿Y qué pasó?, ¿cuántas veces me ridiculizaron?, ¿cuántas veces me dijeron que estaba loca?, ¿cuantás veces me dijeron que era gorda, desordenada, sucia?, tantas cosas, poco inteligente, provinciana, tantas cosas. Miren donde están los que subestimaban, paseando en autos blindados porque no pueden mirar a la gente de frente.

No tengan miedo, y muchos de ustedes no se vayan a deprimir cuando nos peguen, nos van a pegar mucho más. Hay que rezar por ellos, para que les expulsen los demonios. Pero hay que tener siempre la serenidad de que la verdad protege y de que la causa es más importante que las personas.

Miren, cuando un grupo de hombres y mujeres de este país decidieron que la causa era más importante que ellos, construyeron los grandes partidos nacionales. Cuando los hombres creyeron que ellos eran más importantes que las causas destruyeron los partidos nacionales. Es así.

Y no se preocupen, si me bajan a mi o bajan a otro. Habrá otro, porque esta es una fuerza histórica. No se crean que están detrás de un liderazgo carismático, hay que poder entender esto. Las fuerzas históricas, las fuerzas sociales, los inconscientes colectivos trasladan esa energía positiva en algún discurso, en algún testimonio, en algunas personas, pero no porque las personas sean importantes ni tengan condiciones extraordinarias, no. Es la energía del otro lo que hace importante al que en definitiva lleva la bandera.

Esta vieja historia de que los votos son míos, es la mayor mentira, y el mayor acto de soberbia que ha tenido esta historia nacional. Los votos son de la gente y nosotros lo único que podemos hacer es encarnar esos principios por los que la gente nos tiene confianza. Y si un día nos bajan o nos destruyen personalmente, sobre todo a mí que me tienen un hambre colosal, no importa, tenemos que ser un partido de militantes que va a dar muchas otras personas porque lo importante es la causa, la resistencia, los principios, la intransigencia y la construcción de otro país. Y así tenemos que construirnos.

Y el último punto en cuanto al partido, es que hay un gran miedo al tema de la traición. Y entonces todo el mundo dice ¿qué va a pasar si después cambian? Cambian los que su persona está condicionada por lo que los otros piensan. La única causa o el origen para que no haya traición es que construyamos un partido donde cada uno de nosotros no es que no traicione al otro, no se traicione a si mismo. El que no se traiciona a si mismo, no traiciona a nadie. Y el que se traiciona a si mismo y quiere escalar, traiciona a todos, antes o después, traiciona a todos, porque no se puede mirar en su propio espejo. Claro que va a ser difícil y ustedes lo tienen que transmitir así. No prometan lo que no vamos a cumplir.

Se nos criticó porque decían que no teníamos propuestas cuando prometíamos no robar, no mentir y no votar contra los pobres. Los que prometieron, no cumplieron lo que prometieron, pero además, robaron, votaron contra los pobres y mintieron. Miren que revolución hubiera existido en este país, si el conjunto de hombres y mujeres elegidos en una elección popular no hubieran votado contra los pobres, no hubieran mentido y no hubieran robado y no le hubieran dado impunidad a los que robaron. Con eso, que ya es bastante, no crean, hay que saber militar la causa de los principios. Los países, las naciones, tiene su origen en un contrato moral, no tienen su origen en una plataforma electoral. Tienen su origen en un profundo contrato moral que es prohibitivo: "No voy a traicionar, no voy a robar, no voy a mentir" que es el "My flower", que es pacto moral y el contrato moral que dio después origen a las distintas colonias y constituciones en los EEUU. Esos son contratos, y esos contratos que están atrás, por encima y antes del contrato social y del contrato político, son profundamente morales, porque es ese contrato moral el que sostiene la palabra del contrato social y del contrato político, sino la Constitución es sólo un discurso, sino la Constitución se rompe cada vez que se necesita. Salvo cuando yo hice de mi palabra un voto moral, la palabra escrita en una Constitución tiene sentido y es obligatoria. No hay que achicarse para decir estas cosas.

¿Y qué vamos a proponer? Más allá de que vamos a ir, a partir de estas comisiones, a un debate nacional sobre un documento previo, donde va a estar todo el ARI nacional haciendo su propuesta, y no alguien diciendo un programa desde un programa de televisión. El ARI va a decir cuál es la propuesta del ARI en el movimiento nacional del ARI y no Elisa Carrió la que va a decir su propuesta para ser impuesta a un partido por más liderazgo que se ejerza.

Teníamos que organizar las provincias, teníamos que organizar las regiones, teníamos que organizar los centros urbanos. Ya en julio va a salir esto, ¿qué más nos piden?, si en menos de un año ya somos la segunda fuerza nacional, y la primera fuerza en condiciones de ocupar la presidencia de la Nación.

Los tiempos los marcamos nosotros y los marca el pueblo. Nuestros tiempos no pueden ser marcados por la editorial de un diario o por un comunicador mafioso. Los tiempos del pueblo, los tiempos de las naciones, los tiempos de la militancia los marca nuestra historia, nuestra madurez, y no estos tarados que dirigen la opinión nacional.

Nuestra propuesta nacional no debe ser un proyecto nacional de grandes propuestas. Debemos poder discutir una revolución de la vida cotidiana. Que otros hablen si van a traer miles de dólares con Bush, que otros discutan cómo van a ser las relaciones con el grupo de los Siete. Nosotros tenemos que definir un proyecto nacional, no de grandes causas, sino de causas elementales, que es una cosa distinta. Y ese programa nacional de causas elementales y de principios elementales, es que millones de argentinos y millones de argentinas primero debemos decidir vivir. Y, ¿qué es vivir? ¿Qué es vivir? Vivir es que nuestra vida tenga algunas certezas a partir de las cuales podamos decidir cómo vivir mejor. Nadie puede vivir en el miedo permanente de perder su casa, a perder su empleo, a no tener pan, a no tener plata para los remedios. Eso no es vivir, eso es sobrevivir. En el miedo no se vive. En el miedo y en la devastación simplemente se sobrevive, como en Auschwitz.

Esto es básicamente como nos disciplinaron. Nos disciplinaron con la amenaza de que cada día íbamos a perder más cosas si no los votábamos a ellos y terminamos sin principios y sin casa por votarlos a ellos. Nos decían voten con el bolsillo, y nos robaron hasta el bolsillo. En consecuencia, la primera decisión colectiva, nacional, es poder vivir. Y poder vivir significan cuatro cosas o cinco elementales.

Primero el alimento, pero no la asistencia, el alimento para todos los argentinos, producción masiva de alimentos para todos los argentinos e intercambio de pequeño productor a pequeño comerciante a lo largo y a lo ancho de este país. No al precio que me marca los comodities cerealeros, sino al precio que le paguemos al pequeño productor y al precio que le venda el pequeño almacenero de barrio en este país. Hay que cortar las intermediación brutal que eleva los precios. Y esto va a depender de una gran organización nacional, donde ese mercado les va a levantar el precio a los pequeños y medianos productores y les va a mejorar la ganancia al almacenero. No es con acuerdo con grandes supermercados que se soluciona la pobreza y la alimentación. Es produciendo esa riqueza con que se mejora. Y nos van a decir "no es posible". Claro, que es como decir que en Kuwait no hay nafta. Ahora nos dicen a los argentinos que no hay comida para los argentinos en el país productor de alimentos, uno de los más grandes del mundo. Lo primero es saber que no solo el puchero tiene que estar en la mesa, no del comedor escolar, en la mesa de la casa de cada uno de los argentinos.

Sepan ustedes además que ese puchero no solo falta en la casa de los pobres, falta en las casas de la clase media argentina. Ahora esto exige que yo no me siente a comer hasta que mi vecino no tenga la comida. Esto exige que yo no me pueda sentar a mi mesa si otros están sentados en un basural, porque no es de decentes sentarse a comer cuando otros no pueden comer. Por eso es un proyecto nacional, por eso hay que tener una persona en cada cuadra de este país. No para asegurar una elección, sino para asegurar un proyecto y sostenerlo.

El otro día fui a una reunión de partidos de izquierda y hablaban de la gran revolución. Y yo les decía: "si ustedes supieran lo que son los tiempos de los wichís, y los tiempos de los collas, y los tiempos de tanto pobre acá en el gran Buenos Aires, y de tanto pobre e indigente en el norte del país. No bastan las fotos en la televisión para tener caridad. Hace falta un proyecto nacional consistente y que haga justicia. La caridad en el Estado se llama Justicia. No hay caridad pública. La caridad pública la hacen los obsecuentes del modelo neoliberal. Los que creemos en un proyecto progresista, decimos que hay que hacer Justicia. Justicia debemos buscar. Y ese el el primer punto en cuanto alimentación.

Debemos asegurar que el que tiene una casa no la pierda, y menos que pague con su vida esa casa, como son los intereses usurarios de los revalúos, por ejemplo, de los créditos del Banco Hipotecario Nacional. Pero tenemos que asegurar también que la gente tenga un lugar donde dormir y una casa donde comer ese puchero. Y será humilde y será precaria, pero será su casa. Y eso también debe ser objeto de la direccionalidad de un plan de Obras Públicas. Y me dirán de dónde sacar el dinero. Claro, en un país donde cada casa salía veinte mil dólares, pero en realidad costaba cinco mil, por cada casa en manos de la gente hay tres casas que están en manos de los políticos, de los empresarios y de los ladrones. Hay que lograr esa casa que saldrá mil pesos, que saldrá mil quinientos pesos, que saldrá la mano, el ladrillo, pero que será su casa. Después vamos a decidir vivir mejor. Primero hay que vivir. Hay que asegurar que en cada cuadra de este país haya un médico familiar que cuando alguien se enferme, rico o pobre, pueda ser asistido. Y producción estatal de medicamentos. Y no mucho más que eso y la regionalización del Hospital Público. Y no mucho más. Y no prometan más, porque no va a haber más. Esto ya es un proyecto y una empresa nacional.

Tenemos que hacer que nuestros hijos puedan seguir yendo al colegio y no que tenga que ir a un sorteo. Y tenemos que posibilitar que este país vuelva a ser un país de propietarios de la tierra. Tenemos que evitar que este sea un país de no propietarios de la tierra y que dentro de poco sea un país donde los propietarios sean alemanes, franceses, americanos o españoles.

Gobernar es poblar y hay que reconstruir las comunidades con tierra, sin tocar la legítima propiedad de los argentinos, pero hay que volver a crear comunidades de trabajo, comunidades de participación, de escuela, templo, municipio, hay que repoblar este país. No se puede vivr en el hacinamiento sin industrias del Gran Buenos Aires. Tenemos que darle la oportunidad a millones de chaqueños, formoseños, santiagueños, rosarinos que habitan el Gran Buenos Aires de poder vivir en una comunidad donde puedan trabajar, donde puedan comer y donde puedan reconocer su historia. Y tiene que ser un plan voluntario. La Argentina futura va a ser, y el mundo va a privilegiar, la vida agraria, la vida rural, la vida en pequeñas comunidades, porque eso hace al habitat natural donde los hombres deben vivir. Es mentira que los hombres progresaron cuando vivieron en rascacielos. Los hombres se encerraron en jaulitas cuando vivieron en rascacielos. En consecuencia este planteo, que es el planteo que tienen los ricos cuando hablan en los centros de las ciudades del mundo: "hay que ir a habitar al campo y a la pequeña comunidad y que se queden los pobres inundando las ciudades en departamentos de cuatro por cuatro", nosotros vamos a hacer que este sea el primer derecho de todos los argentinos pobres y de clase media, gobernar es poblar.

No vamos a tener el sueño de millones de industrias, no se los crean, les están mintiendo. Tenemos que vivir y después vamos a poner la industria que tenga vinculación con el agro y que tenga vinculación con cuestiones más complejas, pero primero hay que vivir.

Tenemos que hacer programas especiales de formación y capacitación y de trabajo de nuestros hijos. Nuestros hijos a partir de los 16 años tienen que saber que hay un programa nacional que los ubica en el trabajo, en la educación y en buscar un horizonte de vida. Y tienen que tener fuertes experiencias sociales en esa búsqueda. Tienen que tenerla. Tenemos que empezar a recrear una Argentina del trabajo y de la dignidad. Y así se va a ir levantando este país. Desde lo elemental.

Y les van a prometer muchas cosas. Les van a volver a prometer el becerro de oro del dólar, les van a volver a prometer los grandes negocios y el derrame. Miren, si nosotros como Nación en un año logramos vivir, ese día, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente resolveremos cómo vivir mejor. No es libre quien no pueda comer, quien no pueda pensar. Y no prometan más.

Geopolíticamente nosotros estamos en condiciones, si en Brasil además ganara Lula, de generar una nueva democracia y una nueva prosperidad para América Latina. No crean que el estado de nuestras conciencias es distinto al estado de las demas conciencias latinoamericanas. Los pueblos están desgastados y devastados por el hambre y la indignidad y no hay Constitución ni Código Penal que castigue la caída en la indignidad.

Esto viene para una gran parición con dolor de una nueva América Latina. Curiosamente es el continente que está más lejos de los conflictos estratégicos, que está más lejos de los grandes conflictos hoy, de guerra segmentada y generalizada: Cachemira, Afganistán, Medio Oriente. Allí está tan cerca Europa como está su debilidad. No crean que la Argentina está cayendo y el mundo no está cambiando. La Argentina está naciendo y el mundo está en profundo cambio. Y vamos a ir viéndolos. Y les digo a muchos que hoy nos extorsionan pidiéndonos impunidad para sus banqueros, no va a faltar la hora en que los debamos ayudar. Y así como nos extorsionan hoy, nosotros los vamos a ayudar mañana, miopes que creen y se olvidaron que lo que son, es lo que robaron a la América Latina.

Vamos a ir, en consecuencia, delineando cada una de estas propuestas en ese encuentro nacional donde la plataforma no la va a decidir un técnico, la va a decidir la militancia, los técnicos, los independientes, los que quieran, la van a decidir las mujeres en lucha, la van a decidir el pequeño y mediano productor agropecuario. Basta de programas hechos con la sabiduría segmentada de la cultura superior basada en la técnica. Hay que ir a una nueva concepción de la sabiduría, que basada en la pluralidad de los relatos, en la pluralidad de los saberes, y en la mayor sabiduría que viene de la práctica, del testimonio, del dolor y del afecto y no de muchos libros. Ahí está el conocimiento técnico imprescindible, pero al servicio de la conciencia humana y de los principios, y no una tecnología divorciada de la realidad cotidiana y del mundo de los afectos. Y cuando alguno le diga y ridiculice esto, digánle lean a Habermas y la teoría de la acción comunicativa. Pero esto que dicen que es la gran discusión se dice así sencillamente. No hablemos dificil, nadie entiende nada. Cuando alguno de los nuestros o de otros se sienta a hablar en difícil para sentirse superiores, yo siento que estamos abdicando de nuestro mandato. La democracia es poder comunicar todo. Y se comunica desde la sencillez. Se comunica desde el alma, se comunica desde el conocimiento. Pero hay que poder darle todo lo que uno sabe al otro, y cuando uno habla muy difícil es mezquino con el otro. Vieron esos profesores en la facultad que tan difícil hablan que dicen "que tipo importante, no le entendí nada". El tipo se va contento porque es importante, y los alumnos quedan frustrados porque no aprendieron nada. Creo que con sencillez, con cinco cosas, con diez cosas que se hagan, y si después vienen más, que sea el fruto, pero no mintamos. ¿Saben lo que significa hacer estas cinco cosas que es vivir?: enfrentarse con las petroleras, con las privatizadas, con los laboratorios. Hacer estas cinco cosas es enfrentarse a la concentración del ingreso en la Argentina. No es fácil.

En consecuencia, aunque otros prometan más, hablemos de la revolución de las pequeñas cosas, que son las cosas elementales. Quizás si logramos esto, nosotros en realidad seremos verdaderamente progresistas. Ser progresista es ser esto, es poder desarrollar las precondiciones donde el ejercicio de los derechos humanos es posible. Que me importa la libertad si no puedo comer. Que me importa el desarrollo de un montón de teorías si el que está al lado vive en la basura. Ser progresista en consecuencia es que no haya personas devaluadas en este país. Y hay millones de personas que están dejando de ser personas, y este es el primer desafío. Después vendrán los otros.

Y por último, tenemos que tomar y dar una lección: un país que descuida a sus chicos y que abandona a sus viejos es un país de inmorales. Esto es así. Nosotros los de acá, los que tenemos cuarenta, cincuenta, no se si vamos a ver el país que soñamos, lo que si tenemos que tener es un compromiso enorme de que ese chico tenga un ingreso su madre de ciudadanía para que le pueda dar de comer y sostenerlo en el colegio y debemos asegurar un ingreso ciudadano para la vejez de los viejos de este país. Si no, no podemos construir moralmente ninguna Argentina. Nosotros somos una sociedad que hemos abandonado a los viejos. Y en muchos casos no los abandonamos porque con su jubilación viven los nietos. Pero si ese viejo no tiene jubilación, en consecuencia es abandonado en algún hogar o en algún lugar. Cuánto viejo hay, y cuánto hombre sensible. El otro día fuimos al Borda. Cuánto cuerdo hay dentro del Borda y cuánto loco en el poder.

Esta gesta que es humana, que es cotidiana, que es sencilla, que implica resistir a la gran corporación. Pero resistirla desde ese lugar es quizás lo que debamos prometer con seguridad, aunque dejemos la vida en esto. ¿Es posible que nos volteen? Claro que es posible. Si quieren disciplinar al pueblo. No es a Elisa Carrió a quien quieren voltear, ni al ARI. Quieren disciplinar a un pueblo hasta que vote a Lopez Murphy. Claro. ¿Lo van a poder hacer? No lo van a poder hacer si nosotros entre todos los argentinos y argentinas, decidimos adentro que no van a pisotear nunca más nuestra dignidad, que la verdad es difícil, pero que vamos a abrir la verdad, no solo de la miseria. Los que asumimos todos un compromiso. La verdad es que no haya más impunidad en la Argentina y vamos a declarar la nulidad absoluta e insanable de todas las leyes de impunidad. En silencio, sin grandes discursos, sólo con una votación en el Parlamento que diga: no hay más obediencia debida, no hay más punto final. Es nulo absolutamente. Y la nulidad absoluta e insanable de la derogación de la Ley de subversión económica. Y a ajustarse los cinturones, porque va a venir la represalia.

Pero es necesario que la verdad, la justicia y la condena lleguen. Cuando le digan "¿esto es posible?" digan "la verdad es difícil, pero es el único camino que se puede recorrer". Para otra cosa, voten a otros candidatos. Y no va a ser fácil este camino, y vamos a tener muchos tropiezos, pero es un largo y lento camino por reconstruir nuestra historia y superar nuestros traumas. Sólo cuando las madres sepan donde están sus hijos muertos, y sus responsables estén detenidos, esas personas estarán sepultadas. Sólo cuando los banqueros, los que robaron el país, los que nos robaron la patria estén detenidos y sean juzgados, este país podrá superar el genocidio social de los noventa. Pero no hay país que pueda nacer si no es desde la memoria, desde la verdad y desde la justicia, y yo les juro, Dios protege. Muchas gracias.