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Casa de la Militancia Abasto/Once |
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Documentos y Escritos | Discursos y Notas Intervención de Lilita en el tratamiento de la Ley de Quiebras Sra. Carrió.- Señor presidente: en primer lugar quiero decir que habiendo sido aludida y sobre todo personalmente, aunque no citada por el señor diputado Moreau, no voy a contestar porque aún cuando militaba en las filas de la Unión Cívica Radical tenía una profunda y visceral aversión personal y política por el diputado y no quisiera perder la moderación, ya que es mucho más importante discutir el tema de la ley de quiebras que hacerlo con el señor diputado Moreau. La segunda cuestión es que yo reivindico el derecho de un señor diputado a manifestarse aquí, aunque yo no me hubiera manifestado de esta manera, al igual que muchos de los integrantes del bloque. Pero lo que no podemos hacer es que frente a esa manifestación se decida el desafuero o expulsión de un diputado porque esa reacción no está tampoco a la altura de la conducción de una Cámara de Diputados. Esa expresión, aún cuando no la comparta, entra dentro de la libertad y del derecho de expresión de un señor diputado de la Nación. No voy a dar ninguna explicación ni voy a tratar de convencer porque creo que las cartas están definitivamente echadas en la Argentina y que ningún discurso va a tener el poder para convencer, pero sí me gustaría aclarar que en realidad no se trata sólo del Fondo Monetario Internacional. En realidad, el problema que enfrenta la Argentina es de política exterior. ¿Qué hace un país que mantuvo durante mucho tiempo relaciones carnales, obsecuentes, con los Estados Unidos frente a la política exterior republicana en América latina y, más precisamente, en la Argentina? La señora Krueger no representa sólo al Fondo, representa a la política exterior del presidente Bush en la Argentina. Y esta es quizá la más grave cuestión a la que nos enfrentamos. No es una política para la Argentina sino una política para América latina, para Europa y para Medio Oriente. Es una política de barbarie, y si hoy uno habla con gente de Europa se va a dar cuenta de que la debilidad cultural de ese continente es enorme frente a la política devastadora de los Estados Unidos en Medio Oriente, con consecuencias dramáticas para la propia Europa en muy corto plazo. La política republicana en América latina es: Colombia es Afganistán, y en consecuencia habrá que invadirla; Venezuela tiene una democracia que no satisface, y en consecuencia hay que intentar un golpe; en Brasil, el candidato que va a ser votado es Lula, y en consecuencia tiene que haber muertes y amenazas para que Lula no sea electo; y finalmente, la Argentina tiene que ser dura y brutalmente castigada, porque han considerado que de obsecuente ha pasado a ser traidora. Esto lo dijo Lamberto, que estuvo en las negociaciones no lo estoy diciendo yo. Fue nuestro compañero de banca y yo, personalmente, le creo. Dijo lo siguiente: "Señores, la política republicana busca el caos en la Argentina, y va sacando garantías antes de subirse a los barcos." Hoy pide la modificación de la ley de quiebras porque la Argentina -y esto no lo dijo mi bloque demagógico sino el de la Unión Cívica Radical- hoy está de remate. Hace dos meses, cuando fui a dar una conferencia a México, la orden era comprar cualquier cosa en la Argentina para quedarse con todos sus activos. Este es el objetivo de la ley de quiebras, y como también se dijo aquí, vienen por las tierras como último activo geopolítico importante. Tenemos que poder entender esto. Piden la derogación de la ley de subversión económica, que es una forma de garantizar la impunidad de los mismos que investigó este Parlamento. Porque las personas que ya están presas y las que se están investigando son las que han merecido denuncias por subversión económica y por lavado de dinero, todo lo cual fue consecuencia de la investigación de este Parlamento nacional. Quieren esa impunidad y los bonos basura para irse. Se van a quedar dos o tres, pero la mayoría se quiere ir limpia, es decir que no va a volver el crédito en la Argentina. Lo que quieren es, como en la economía de Potosí, subirse a los barcos sin tener una orden de Interpol, sin que existan demandas contra sus casas matrices, salvo aquellos que por una decisión de política exterior de los Estados Unidos deban quedarse en la Argentina, como es el caso del Citibank, que es el brazo financiero de la política exterior norteamericana. Entonces, la cuestión no es el Fondo o no el Fondo, sino qué decisión va a tomar un país que, aun desesperado y humillado, tiene que pensar si respeta el principio de autodeterminación de los pueblos. La pregunta que nos tenemos que hacer como diputados de la Nación es si no tenemos el deber inexcusable de preservar el principio de autodeterminación de los pueblos independientemente del contenido de la ley. Lo que quiero decir es que el Parlamento de un Estado soberano no puede legislar bajo extorsión. Al respecto, me hice dos preguntas. Aquí están las cartas y resoluciones de las Naciones Unidas relativas a lo que significa el principio de autodeterminación, y también está la salida. Si estamos siendo extorsionados, digámoselo a nuestro ministro de Relaciones Exteriores para que presente la denuncia ante las Naciones Unidas, porque el Fondo Monetario Internacional forma parte del sistema de Naciones Unidas. Nosotros no podemos, aun en la humillación, dejar de utilizar los mecanismos internacionales para defender el principio de autodeterminación de los pueblos. Además, no lo podemos dejar de hacer en función de la cláusula democrática del artículo 29 de la Constitución, que impide que concedamos sumisiones o supremacías. En este caso, la sumisión ya no es ante un presidente, sino ante una subdirectora de un Fondo; y diría que ni siquiera es ante una subdirectora de un Fondo, sino ante la política del far west texano instrumentada por Bush. Si no empezamos a resistir ahora, la barbarie nos alcanzará a todos definitivamente; ya no a la Argentina, sino a toda América Latina. Estamos con el peor liderazgo del mundo, en el peor momento y en el peor lugar, y con los peores liderazgos europeos: Berlusconi en Italia y Aznar en España. Algo vamos a tener que hacer, porque esto sigue y vienen por más. La semana que viene, cuando el presidente Duhalde –que ya no tiene autoridad presidencial‑ les diga que ya hemos cumplido con estas dos imposiciones, le van a decir que faltan otras diez; y aun cuando le den el préstamo –que es una operación contable‑, al otro día la tragedia de la Argentina va a ser igual a la de hoy. En consecuencia, ¿podemos decir que estamos siendo intimidados? No, señor presidente; no hay intimidación, porque ésta es para el derecho civil y no para los representantes del pueblo. Es cierto que en la Argentina está faltando discernimiento, intención y libertad, pero nosotros no podemos alegar esa intimidación. Si estamos intimidados, lo que deberíamos hacer es formular una denuncia por amenazas a "Peter Sellers" y compañía en los términos del artículo 149 bis. En segundo lugar, ¿qué somos nosotros? Fuimos votados para resistir y preservar la autodeterminación de los pueblos. El viejo artículo 29 de la Constitución Nacional es la cláusula democrática y republicana que dice que el Congreso no puede no otorgar al dictador sumisiones o supremacías. Esta cláusula fue concebida para una situación igual a la presente: nos está diciendo que no otorguemos sumisiones a gobiernos o a políticas exteriores. De hacerlo, seríamos traidores a la Patria, estaríamos siendo colonizados nuevamente, y violando todas las cartas de las Naciones Unidas. Vamos a tener que parar, y sé que es difícil. Sé que esa es una política exterior compleja y que requiere unidad nacional. Obviamente, algunos cómplices quieren la unidad con el Fondo para salvarse ellos; yo hablo de la unidad nacional de los líderes de un partido; no para entregarse, no para abdicar, sino de la unidad nacional para empezar el duro trabajo de reconquistar algo de la dignidad nacional. Nosotros dejamos claramente planteado que en las condiciones presentes y de acuerdo con los antecedentes que obran en toda la información de los últimos meses, esta norma y cualquiera que se sancione en estas condiciones de extorsión serán insanablemente nulas. Algo similar ocurrió en 1982 cuando los militares dictaron la autoamnistía, que después fue declarada nula por este Congreso de la Nación, con el informe y el voto del entonces diputado nacional Jorge Vanossi, quien descalificó la potestad para dictar la norma fundándose en el exceso de poder. Nosotros decimos que cuando haya un nuevo Parlamento estas leyes van a tener que ser declaradas insanablemente nulas, especialmente la derogación de la norma vinculada con la subversión económica, porque nosotros no tenemos facultades para dictar leyes siendo extorsionados. Además, las leyes que dictemos deben ser para asegurar la justicia y promover el bienestar general ‑como le gustaba decir al doctor Alfonsín-, y no para garantizar la impunidad ni entregar la tierra. Por último, no debemos sancionar estas leyes para salvar empresas culturales mientras se entrega la tierra, porque esas empresas culturales tienen nombre y apellido. (Aplausos.) |
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