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Casa de la Militancia Abasto/Once |
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Declaración de San Nicolás (25 de noviembre de 2001) Mujeres y varones argentinos preocupados por el presente y por el futuro de la República, procedentes de distintas provincias, pertenecientes a distintas identidades y tradiciones partidarias, nos reunimos hoy en esta ciudad para comprometer nuestro esfuerzo en la construcción de una nueva matriz política social y cultural para la Argentina, que permita a nuestra sociedad recuperar las expectativas de una vida fundada sobre la justicia, la igualdad y la solidaridad. A la vez venimos a comprometernos a construir una herramienta sustancial que sirva para articular lo político y lo social. La sociedad argentina ha sido sometida desde 1976 hasta hoy a una política económica de saqueo sistemático. En los años ’80, ese saqueo se ensañó con la estructura productiva del país. El patrimonio del Estado Nacional y sus funciones de regulación social fueron sus objetivos en los ‘90. En su conjunto, la política del despojo ha hundido a la mayoría de nuestro pueblo en la pobreza y la desesperanza, y ha minado su confianza en las instituciones hasta liquidarla. La corrupción y la impunidad, rasgos inseparable del modelo económico de rapiña, han ensombrecido a la cultura cívica de los argentinos, cuya cara más visible es el cinismo de la llamada clase política. Para superar la dramática crisis general que ha resultado de la aplicación de ese modelo de expoliación y rapiña, urge pensar a la Argentina desde un lugar radicalmente distinto. Felizmente, podemos valernos para esa tarea de las mejores tradiciones de nuestra historia nacional: la intransigencia ética que encarnó a fines del siglo XIX Leandro Alem, la defensa de los principios republicanos que constituyó la bandera de Hipólito Yrigoyen y de Lisandro de la Torre, la lucha por la justicia social que protagonizo Evita y el impulso de la legislación laboral que signo los trabajos de Alfredo Palacios. Resulta imprescindible entonces la construcción de un proyecto colectivo que propicie refundar una nueva Nación, un modelo político de emancipación que genere los actos constituyentes de una nueva Argentina, un espacio capaz de articular relaciones sociales que conduzcan a una economía signada por el crecimiento, la transparencia y la equidad. Tamaña empresa exige eliminar las representaciones corporativas, comprender que no se puede convocar al cambio si no cambiamos profundamente nosotros para dar lugar en cambio a genuinas representaciones sociales: construir, en otras palabras, ciudadanía social. La supresión de la economía de saqueo, sin embargo, reclama también la supresión de la política institucional de complicidades que la han amparado mediante la garantía de la impunidad. Sólo así será posible la recuperación de la política no como un mero ejercicio de la astucia, sino como un instrumento de transformación. Una profunda reflexión colectiva, por otra parte, permitirá erradicar la cultura del individualismo, del cinismo y de la desmemoria, y favorecer en cambio la emergencia de una renovada cultura de la solidaridad, de la memoria, de la verdad y de la perseverancia en la lucha: una nueva matriz política e institucional que quiebre la connivencia entre los sectores políticos y los intereses privados, que ha consumido la legitimidad de los partidos tradicionales. La concreción de ese nuevo contrato social y político demanda, además, una reforma de base de la Constitución Nacional, que remueva los obstáculos institucionales y judiciales que dan albergue a la corrupción, y permita construir la nueva ciudadanía. Esa reforma debe diseñar un nuevo Estado, y generar los mecanismos que impidan su utilización al servicio de la reproducción del sistema de saqueo y permitan el protagonismo activo de la ciudadanía a través de intrumentos de democracia directa, control y participación ciudadanos como por ejemplo el presupuesto participativo. Un Estado que constituya un instrumento eficaz para la articulación de una nueva matriz política, económica y social. La crisis del sistema político y de representación y el rechazó mayoritario por parte de opinión pública sobre el funcionamiento de las principales instituciones de la república reconocen causas comunes : el financiamiento privado de los partidos políticos por parte de los grupos económicos, que los dejan prisioneros de intereses corporativos y condiciona de manera manifiesta la autonomía de la política y el asalto de las instituciones por parte de las malas practicas partidarias que se valen de los recursos públicos para financiar los aparatos partidarios o el enriquecimiento personal de los dirigentes. El ARI entiende el rediseño y la modernización del Estado y el ajuste del gasto político, no como un ajuste, sino como mejoramiento y optimización del gasto social. La nueva fundación debe generar por otra parte una nueva matriz federal, que arranque a los estados provinciales del modelo de saqueo, corrupción e impunidad, en que también ellos han caído. Por ello, la refundación debe avanzar desde la periferia hacia el centro, con intensa participación de la ciudadanía de todo el país. En consecuencia, convocamos a la ciudadanía en general y a los jóvenes en especial, a los militantes políticos y sociales, a las organizaciones sociales, gremiales, de la producción, de los consumidores, de derechos humanos, a construir un movimiento en el que se garantice la coherencia entre la palabra y la acción, que define a la ética. Un movimiento amplio, que reconozca la diversidad sin confundir amplitud con ausencia de fronteras, que opere según el límite de convicciones que aquí expresamos. Un movimiento que incorpore la perspectiva de genero y reconozca los derechos de las minorías Un movimiento que permita debatir con los diferentes sectores de la sociedad, sobre todo los mas castigados por la crisis social y económica el diseño de políticas públicas que se compadezcan con una Nación autónoma y progresista. Un espacio, en fin, plural, popular, transversal, nacional, humanista y con vocación latinoamericana, desde el que sea posible resistir al régimen de despojo, para crear una Argentina distinta sin perder los sueños revolucionarios y profundos. Nos comprometemos, para esos objetivos, a comenzar con la constitución de una instancia nacional y juntas promotoras distritales que promueva la institucionalización de Alternativa para una República de Iguales para construir una nueva identidad argentina y latinoamericana fundada en la intransigencia moral y la verdadera representación popular. Apoyar activamente todos los movimientos sociales de lucha que resisten las políticas de ajuste y exclusión social. En particular la convocatoria a la consulta popular propuesta por el Frente Nacional contra la pobreza para los días 13,14 y 15 de diciembre y el apoyo a la Jornada de defensa del Pami convocada el 27 de noviembre próximo. El vigésimo quinto aniversario de la masacre de Margarita Belen que se conmemorara en el Chaco el 13 de diciembre.. Acompañar solidariamente las demandas de solución de todos los productores y habitantes de las zonas inundadas. Repudiar las viejas prácticas antidemocráticas de Gustavo Béliz que insiste en no reconocer su derrota después de tres recuentos de votos y ratificar la voluntad popular de los porteños en ungir como senador nacional al maestro Alfredo Bravo. Repudiar mediante actividades de diversa índole el pacto de impunidad que revela la connivencia entre sectores del Gobierno Nacional y del menemismo cuya Corte permitió la libertad de Carlos Menem. |
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